Te quiero, Leo, pero como a una hermana.
Sobre las parejas que ya no se pelean, y el silencio que ocupa el lugar. Una mujer, en el suelo del dormitorio, intenta quitarse unas botas militares que no son suyas. Forcejea con los cordones. Tira hacia arriba, tira hacia abajo. No puede. El hombre que las dejó allí —su marido— acaba de subir al…

