
El olfato es un sentido prehistórico para humanos y animales, y permite a vertebrados y otras especies a través del sistema olfativo identificar comida, parejas, predadores… proveyendo de placer sensual, así como de alertas ante el peligro.
Es descrito como un sistema de conexiones a estructuras cerebrales a relativamente directas involucradas en memoria y emoción como el hipocampo, el tálamo, hipotálamo y amígdalas, a parte de las conexiones con la corteza frontal. No olvidemos que entre estas estructuras se encuentra el “viejo cerebro” que gobierna las reacciones primitivas y los impulsos hedonísticos sobre el apetito, sexualidad y sentimientos.

Las fragancias tienen una influencia directa en la actividad psicofisiológica, como señalan Kandhasamy y Sonngmun (2016). Señalan, como ya hemos indicado que los componentes aromáticos de los productos naturales han sido usados para la sanación mental, emocional y espiritual desde que existen registros en la historia.
Los olores corporales se forman a partir de moléculas de la piel y diferentes secreciones del organismo. Muchas respuestas comportamentales tienen una base genética condicionada por mecanismos biológicos. Por ejemplo, cuando sentimos miedo emanamos un olor característico, aunque nuestro olfato no puede percibir, nuestro cerebro si que puede registrar (aunque sea de una forma inconsciente).
El olor puede influir pues, en nuestras emociones, comportamiento y bienestar ya que está directamente relacionado con la memoria emocional, con nuestra emoción viva y con nuestro comportamiento (de la misma forma que un olor agradable de una comida puede estimular el apetito), de una forma directa con nuestra sensación de bienestar y autoconcepto.
Perfumes, olores corporales, feromonas… nuestro olfato puede comunicar información sobre nuestra personalidad, estado de ánimo, salud … aprender a ser conscientes de estos olores y como nos afectan y afectan a los que nos rodean puede ayudarnos a comunicarnos mejor y tener una comprensión más profunda de nosotros mismos y de los demás.
Hay alguna posible correspondencia entre las preferencias olfatorias y nuestra personalidad? A tal efecto he realizado una pequeña investigación para intentar explorar si esto es posible relacionando el modelo de la personalidad que establece el eneagrama y diferentes perfumes que intentan representar cada uno de los tipos eneagrámicos.




