
En estos tiempo de confinamiento parece que una de las grandes cuestiones a la que nos hemos tenido que enfrentar como seres humanos es la falta de contacto. El contacto es parte identitaria de las relaciones humanas, de la comunicación, del sentimiento y de la relaciones. Pero por otro lado la otra cuestión que aunque no es dada por hecho pero que esta situación nos ha traído de una u otra manera, es el ¨pararse”.
Hemos tenido que parar, hemos tenido que detenernos. Hemos tenido que obligatoriamente, ponernos en otro ritmo, en otra escala y en otra circunstancia. Ciertamente, todos los momentos, en marcha o en reposo, son buenos para hacerlo,-pensar- aunque realmente lo que se necesita es tener la cabeza ordenada y algún tiempo disponible. Lo primero depende de cada uno, lo segundo en estos días nos lo facilita el confinamiento, que nos hace pensar, aunque no queramos.
En tiempos de pandemia, de confinamiento, de tristeza, de miedo y de cierto temor al futuro más próximo –antes se veía lejano-, además de criticar al sistema, de programar el año que viene, de comentar recetas de cocina y de lamentarse acudiendo al “no sé que va a pasar”, nuestra mente tiene espacio para pararse en otras muchas reflexiones con más o menos detenimiento.
Lo importante no será cuántos pensamientos o lo que pensemos.. en realidad lo importante para mantener un nivel de salud recomendable es tener claro como pienso.
Somos responsables de nosotros mismos, también de nuestro pensamiento. Podemos dejar más o menos al libre albedrío hacia donde va ese flujo de ideas al que muchas veces llamamos pensamiento (y no siempre diría que lo es) pero tenemos la responsabilidad de sentir si eso que nos llena el presente en nuestra conciencia es valido como guía de nuestra existencia o un simple pasatiempo.
Podemos ponernos catastrofistas o incluso Maltusianos, pero he de tener un faro, un norte, una linea mas o menos clara en la que puedo tener la seguridad que mi pensamiento aisladamente no guía mi conducta. No lo guía por lo menos sin tener en cuenta mi sentimiento, mi cuerpo, mi espíritu… en definitiva una mirada global y lo mas entera posible de lo que puede ser y a veces es, mi propia vida y la de los demás.
Los pacientes a los que he seguido viendo por teleasistencia me comentan muchas veces que es increíble todo lo que les ha traído esta situación: la cantidad de afrontamientos que han tenido delante estos días pendientes desde hace mucho y que ahora precisamente ahora, por no poder salir corriendo a hacer deporte o a escaparse de compras, o a entretenerse en espacios que les despisten de si mismos, con sustancias que alteran la realidad o sin ellas… ha sido ahora cuando no podían salir de su casa, cuando la televisión ya estaba apagada porque si la encendía no eran
capaces de entender lo que emitían, porque su cerebro no les permitió más evadirse de ellos mismos, cuando han tenido que hacer frente a estas cuestiones de las que tanto tiempo han huido… la realidad de su autoestima, la soledad, el dolor, la tristeza pendiente del pasado, la actualización de su mundo emocional.. un largo etcétera… que les ha puesto delante el espejo de su propio corazón. Esto que antes evitaban y conseguían afrontar poco a poco en terapia les ha sobrevenido ahora todo, entero, a solas, sin salida ni escape…
Podemos pensar en la desescalada, en los riesgos aun sin preveer, en como llevaremos los permisos que papá gobierno nos concede en estos momentos, en las ayudas económicas, en las dificultades para salir adelante, en los problemas de comercio nacional e internacional, en la extrañeza a las personas cercanas, en la necesidad de sentir la cercanía, en el distanciamiento social… en las personas que han tenido que enterrar sin despedir a sus seres queridos… todas las reflexiones y pensamientos pueden ayudar a pasar estos días, pero hagámoslo con intensidad y eficacia, sin caer en el tópico piensa mal y acertarás.
Ya se sabe que el que “dice lo que piensa, pero no piensa lo que dice” (Gabriela Mistral) puede triunfar, o no… asi que lo único que nos queda es lo de siempre: Conciencia, Corazón y Compromiso con uno mismo… porque queda otra.




