La ansiedad, los miedos, los ataques de pánico y los estados depresivos, entre otros, están a la orden del día en nuestra sociedad. Estos síntomas perjudican nuestra calidad de vida y empobrecen las relaciones que mantenemos con los otros y con nosotros mismos.
Por norma general los síntomas suelen ser un indicativo de que algo no va bien en nuestra vida y por tanto nos urgen a tomar cartas en el asunto.
Muchas veces la necesidad de expresar lo que nos pasa dentro de nuestra mente permite tomar perspectiva sobre la cuestión que nos bloquea. Poder procesar cognitivamente y emocionalmente “lo que me pasa”, con compañía que escuche y pueda guiar en los momentos donde uno mismo no sabe por donde seguir el camino, es la cuestión más sanadora que podemos necesitar para salir de esa tormenta.
Saber que no sólo soy mi pensamiento, sino que mi experiencia vital es mucho mas amplia que el hilo de pensamientos que guía mi vida, permite ampliar la perspectiva que puedo tener sobre “lo que me pasa” y sentir que puedo superarlo.


